The Great Plains (la parte central de USA) no suele recibir demasiado turismo, ni contar con grandes atractivos, pero yo llevaba demasiado tiempo obsesionada con el Monte Rushmore. Tal vez pueda culpar a una infancia marcada por Estados Unidos y a Macaulay Culkin, quien hizo que todos los niños quisiéramos perdernos en Nueva York, y nos descubrió las caras de los presidentes.

Finalmente, tras 5 años de aventura americana, visitamos la tierra de los Sioux, Lakotas y Cheyennes, de los búfalos, y de la fiebre del oro.

Accommodation: Under Canvas Mount Rushmore (glamping).

Where to eat: comer es todo un reto si quieres evitar el fast-food. Mi recomendación es buscar un supermercado y como mucho Everest (Indian & Nepalese).

How to get there: vuela a Rapid City, imprescindible alquilar coche.

DIA 1 – MONUMENTOS

  • What to see: 
    • Mount Rushmore: me gusto tanto que volví otra vez. Como curiosidad, existe una cámara secreta detrás de las caras donde se encuentran la Declaración de Independencia, la Constitución y La Carta de los Derechos Humanos. Este monumento plasma los valores e ideales de USA mediante los 4 presidentes que dieron forma a la nación:
    • Crazy Horse, los nativos americanos quisieron construir un monumento que rivalizara con el del hombre blanco. Comenzaron en 1948 y aún dista mucho de estar concluido puesto que no quieren recibir financiación del gobierno.
  • Where to eat: Ruby House (old western saloon, overpriced)

DIA 2 – NATURALEZA

  • What to see: disfruta del lago Sylvan (kayaks disponibles) y/o sube hasta Black Elk Peak. Un trekking de 11km que te llevara hasta el punto más alto entre las Rocosas y los Pirineos.
  • Where to eat: picnic (aprovechando la compra del supermercado).

DIA 3 – LA GUERRA FRIA

  • What to see: 
    • Badlands Loop: 60km de ruta panorámica con paradas en el camino. A nosotros nos decepcionó mucho, pero nos permitió descubrir el siguiente lugar.
    • Minuteman Missile National Historic: el campo de misiles nucleares que amenazara a la Unión Soviética durante la Guerra Fría. En la década de 1970, un millar de Minuteman estaban activos 24×7 bajo una pradera que tuvo el poder de destruir el mundo en tan sólo 30 minutos.