A Roma le debemos nuestra sociedad, cultura, lengua, arquitectura, política, gastronomía, derecho y religión.
Según cuenta la leyenda, Roma fue fundada por Rómulo y Remo, amamantados por una loba en el 753 a. C. Sin embargo, según datos arqueológicos, la ciudad no pudo haber existido antes del 600 a. C. Independientemente, Roma constituyó la primera gran metrópolis de la humidad, extendió sus dominios sobre el Mediterráneo, Europa, Oriente Próximo y África del Norte, al fin y al cabo, todos los caminos llevan a Roma.
El imperio romano alcanzó su máxima expansión en el s. II d.C. con Trajano (español, al César lo que es del César), sin olvidar a personajes como Julio César (quien no fue emperador, pero sin él Roma no hubiera existido), Marco Antonio (amante de Cleopatra), Séneca (filósofo), Espartaco (esclavo), Marco Aurelio (si, el de Gladatior), o Cicerón (padre del derecho moderno). En el s. III llegaron las crisis, guerras e invasiones, dividiéndose el impero en dos: oriente y occidente. En 313 d.C. Constantino centralizó nuevamente el poder en la actual Estambul (Constantinopla), dando poder civil sobre Roma al Papa. Tras la caída del impero en 476 d.C. con Rómulo Augusto, Roma fue ocupada por visigodos, vándalos, godos y bizantinos, para ser reconstruida por Papas, quienes le devolvieron su papel como centro político del mundo. Como curiosidad, el Imperio de Oriente sobrevivió como Imperio Bizantino hasta 1453, cuando los otomanos tomaron Constantinopla.
En el renacimiento (s. XV y XVI), Roma volvió a ser centro de arte, arquitectura y poder hasta el “Saco” (saqueo) por nuestro querido Carlos V. En 1808, Roma pasó a formar parte del Primer Imperio francés con el ascenso al poder de Napoleón Bonaparte. El “risorgimento” (resurgimiento) promovió la unificación de Italia, dando paso a la monarquía de la casa Saboya (Víctor Manuel II), convirtiendo a Roma en 1871 en su capital. Tras 90 anos de monarquía, pasamos al fascismo de Mussolini, al que debemos una revolución urbanística.
Finalmente, después de las guerras del s. XX, Roma pasa a ser de nuevo capital de la República italiana, a día de hoy es la ciudad más poblada de Italia, la tercera de Europa, y una de las mas visitadas del mundo.
Accomodation: Albergo Etico Roma (antiguo convento)
How to get there: Leonardo Express (aeropuerto-Termini). No necesitas coche, pero si unos buenos zapatos.
DIA 1 – ROMA CLASICA
- What to see: Terraza del Pincio, Piazza del Popolo, Plaza de España (con sus famosas escaleras), Fontana di Trevi (mejor a primera hora), Piazza Colonna (columna de Marco Aurelio), Piazza Montecitorio, Panteón (entrada gratuita, necesario reservar),Piazza Navona, Piazza della Cancelleria (puedes comer en cualquier lugar de esta plaza).
- Dinner: Ostreria da Fortunata (pasta)
- TIP: disfruta de una reproducción 3D de la Roma romana AQUI
- TIP: el mejor gelato que probado en mi vida (stracciatella por favor) Giolitti

DIA 2 – ROMA ANTIGUA
- What to see: Monumento Vittorio Emanuelle II, Monte Palatino (donde se considera se fundó la ciudad), Foro di Traiano, Piazza del Campidoglio, Terrazza sul Foro, Santa Maria in Cosmedin, Foro Boario, Teatro Marcelo, Portico d’Ottavia, Barrio judío (el gueto), Largo di Torre Argentina, Bocca della Verita, Colosseo (reserva con antelación y dedícale unas horas), pasea y disfruta de la grandeza del Foro Romano.
- Dinner: Ai Tre Scalini (vineria con ambiente y muy cuca), La Taverna dei Fori Imperali (evening)

DIA 3– VATICANO
- What to see: Museos del Vaticano (incluye la Capilla Sixtina, reserva con antelación), la Basílica y Plaza San Pedro, Castillo Sant’Angelo y el puente de acceso
- Dinner: pizza para llevar en Panificio Bonci
- TIP: opcional, visitar Villa Borghese y Campo Marzio.

DIA 4 – TRASTEVERE
- What to see: sencillamente pasea, disfruta y piérdete por sus calles. Sin olvidarte del mirador por excelencia del Gianicolo (Janículo), Piazza Giussepe di Garibaldi.
- Dinner: Dar Poeta (terraza pizzas), Taverna Trilussa (caro, reservar)
- TIP: Puedes subir caminando desde Testaccio por el Jardín de los Naranjos (Giardino degli Aranci), a la colina del Aventino. Una vez allí puedes disfrutar de un aperol y del “Buco della Serratura” (ojo de la cerradura) de la Orden de Malta, desde donde podrás ver el Vaticano desde una mirilla.

Veni, vidi, vici
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